Esta es la leyenda de un Orfeo y una Eurídice contemporáneos. Espero que os guste (perdón por la ausencia de tildes en el cómic, pero la herramienta no me lo ha permitido)
miércoles, 30 de noviembre de 2011
lunes, 21 de noviembre de 2011
Tangos
Los tangos, junto con las tonás, las seguiriyas y la soleá, constituyen los cuatro pilares básicos del flamenco.
Los tangos son un cante festero y alegre, en cuyo origen se encuentra, probablemente, el baile. Los tangos presentan un ritmo cuaternario muy marcado. El primero de estos cuatro tiempos se hace en silencio y los otros tres se marcan con palmas. También la guitarra juega un papel importante a la hora de marcar el ritmo.
Existen cuatro variantes de los tango: de Cádiz, de Triana, de Jerez y de Málaga.
Las estrofas de los tangos suelen tener tres o cuatro versos octosílabos.
Se trata de un cante muy vistoso y casi cualquier letra se puede "meter" por tangos.
Escucha a la cantaora granadina Estrella Morente interpretando estos tangos y fíjate especialmente en el compás de las palmas. Estrella Morente por tangos.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Repetición y contraste
Ya hemos visto en clase que los principios básicos de construcción formal en música son la repetición y el contraste.
Pero ¿qué ocurriría con una obra basada casi exclusivamente en la repetición? Pues seguramente llegaría a exasperarnos, casi a anularnos: "¿Será ahora cuando cambie o seguirá repitiéndose de nuevo lo mismo?"
Escucha algunos ejemplos basados en la repetición (pero de los que no aburren ni desesperan porque están muy bien hechos): Tubular Bells de Mike Olfied o Nagoya Marimbas de Steve Reich.
También podemos plantearnos lo contrario ¿qué sensación nos produciría una obra en la que nada se repitiera sino que todo fuese contrastante y nuevo cada vez? Pues, también seguramente, perderíamos "el hilo" de lo que suena ya que nos faltaría un punto de referencia (identificar algo que ya hemos oído antes), nos resultaría una música "inconexa" o falta de relación entre unas partes y otras.
Es lo que puedes pensar si escuchas este fragmento:
Fantasía Op. 47 de Arnold Schoenberg
Pero lo normal es que el que hace una canción o cualquier otro tipo de composición musical maneje con maestría tanto la repetición como el contraste y sepa combinarlas con pericia. Así, la obra no nos resultará repetitiva o inconexa al escucharla. Es lo que ocurre con las canciones de pop, por ejemplo, que alternan un fragmento en el que se repiten tanto música como letra (estribillo) con otros contrastantes. Mira este vídeo:
Días de verano, de Amaral.
Pero ¿qué ocurriría con una obra basada casi exclusivamente en la repetición? Pues seguramente llegaría a exasperarnos, casi a anularnos: "¿Será ahora cuando cambie o seguirá repitiéndose de nuevo lo mismo?"
Escucha algunos ejemplos basados en la repetición (pero de los que no aburren ni desesperan porque están muy bien hechos): Tubular Bells de Mike Olfied o Nagoya Marimbas de Steve Reich.
También podemos plantearnos lo contrario ¿qué sensación nos produciría una obra en la que nada se repitiera sino que todo fuese contrastante y nuevo cada vez? Pues, también seguramente, perderíamos "el hilo" de lo que suena ya que nos faltaría un punto de referencia (identificar algo que ya hemos oído antes), nos resultaría una música "inconexa" o falta de relación entre unas partes y otras.
Es lo que puedes pensar si escuchas este fragmento:
Fantasía Op. 47 de Arnold Schoenberg
Pero lo normal es que el que hace una canción o cualquier otro tipo de composición musical maneje con maestría tanto la repetición como el contraste y sepa combinarlas con pericia. Así, la obra no nos resultará repetitiva o inconexa al escucharla. Es lo que ocurre con las canciones de pop, por ejemplo, que alternan un fragmento en el que se repiten tanto música como letra (estribillo) con otros contrastantes. Mira este vídeo:
Días de verano, de Amaral.
Los instrumentos de cuerda frotada
Ya sabes que según la forma en la que hagamos vibrar una cuerda clasificamos estos instrumentos de la orquesta en cuerda frotada, punteada y percutida.
Los instrumentos de cuerda frotada que encontramos en la orquesta tradicional son (ordenados de agudo a grave): violín, viola, violonchelo y contrabajo. Todos ellos tienen cuatro cuerdas y la misma forma. Sus cuerdas se frotan con arco, hecho con crines de caballo, aunque existe una técnica especial que consiste en pellizcar las cuerdas con los dedos conocida con el nombre de pizzicato.
La Orquesta Filarmónica de Nueva York ha dedicado una sección de su web a los jóvenes. En ella podrás ampliar información y escuchar ejemplos musicales de todos los instrumentos de cuerda frotada y otros muchos. Están en inglés pero eso para ti no es ningún problema. Si quieres ver de qué va esto pincha aquí.
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